Fracaso.

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Los límites del hombre pueden ser muy decepcionantes. Descubriendo una realidad entre tantas, una realidad que se nos hace dura de tragar, atisbando nuestros propios horizontes. Y de ésa forma sepultando sueños inalcanzables, metas imposibles y delirantes ilusiones.

Las limitaciones físicas de las personas suelen ser las más frustrantes en un principio. Siendo niños medimos nuestras fuerzas casi a diario, practicando deportes y jugando sin parar. Permanecemos prácticamente todo el día en movimiento. Y es entonces cuando nos hacemos por primera vez conscientes de nuestras propias limitaciones. Llegado el momento sabremos si somos rápidos o lentos, si somos fuertes o débiles, si somos torpes o habilidosos.

Poco después, la gran mayoría de nosotros, tristemente descubrimos hasta dónde llega nuestra inteligencia. En el transcurso de nuestra formación podemos engañarnos, o dejarnos engañar, con la idea de que nuestra inteligencia va más allá de los resultados académicos. Es decir, que nos aferramos a la teoría de que existen personas sumamente inteligentes , como es nuestro caso, pero que por cualquier excusa no rinden lo que cabría esperar. Sea porque nos da pereza hacer los deberes, porque preferimos jugar y ver la tele todo el dia, porque es nuestra la decisión de dibujar en el cuaderno en lugar de atender en clase, porque los profesores nos tienen manía, o porque tenemos problemas en casa que nos perturban. Vaya, que nos creemos diamantes en bruto. Y hasta cierto punto eso puede ocurrir, hasta cierto punto no muy lejano de las evidencias, porque una persona realmente inteligente no tiene en la práctica tantas dificultades para sacarse las notas.

También podemos creer que nuestro verdadero potencial está siendo injustamente ignorado. Podemos pensar que tenemos un gran talento para la música, pero nuestros padres y tutores no han sabido sacarle partido. Es decir que nunca nos han comprado un buen instrumento musical, o no nos han pagado las clases particulares necesarias para desarrollar nuestro arte. Y es posible que eso suceda, pero hasta cierto punto, cierto punto no muy lejano de las evidencias, porque un verdadero genio de la música no necesita ni de un buen instrumento, ni de clases particulares para destacar. Un auténtico genio se basta con una mínima oportunidad de expresión para conquistar los oídos del mundo. Lo que necesitamos a esas edades es simplemente sentirnos especiales. Y es pasada la adolescencia cuando nos damos cuenta de que no lo somos, de que estamos fracasando.

Estamos influenciados por relatos de ficción, cuyos personajes son a menudo mucho más de lo que parecen. Eso se puede observar con frecuencia en los dibujos animados, donde el protagonista muestra su autentico potencial en las situaciones críticas, venciendo a rivales que supuestamente son mucho mas poderosos. Pero en la vida real eso no ocurre, y llega el dia en el que lo descubrimos. A cierta edad nos damos cuenta de que no tenemos ningún don especial, de que no hay nada místico en nosotros, y eso nos puede generar una gran frustración.

También podemos pensar que en otros campos seremos mejores, nuestra imaginación no es tan limitada por lo menos. Tal vez en un trabajo sencillo podamos ir escalando peldaños con ambición, como en las películas. Pasando de ser el chico de los recados a ser el capo de la mafia. Algo que, si bien no es imposible, es muy improbable. La vida no es una película, y nosotros no somos los protagonistas, no existe un papel hecho para nosotros, el universo en realidad no conspira para que consigamos nuestros deseos. Una vez alcanzada la madurez poco o nada resta ya de esas ilusiones.

Todo esto es solo una de las razones por las que existe el gaming. Nosotros, los gamers, somos la verdadera esencia de Peter Pan. Somos lo que la gente común no se atreve ni a soñar. Fracasados en la vida, refugiados en nuestros sueños.

Pero incluso a nosotros nos sucede lo mismo. Tenemos límites, unos límites muy visibles, ya que competimos unos contra otros constantemente, y resulta sorprendente cuan cortos pueden llegar a ser esos límites.

Podemos entrenar para mejorar. Pero inevitablemente siempre llegamos a nuestro límite, tarde o temprano. Y cuando eso sucede, lo aceptamos con resignación. Lo más chocante de ello es poder ver el límite de otras personas, verlos estrellarse una y otra vez contra el mismo muro invisible. Algo que nosotros comprendemos como algo sencillo puede resultar para otros una barrera infranqueable. Como si fueran tortugas panza arriba cociendose al sol, incapaces de darse la vuelta. Y nos damos cuenta así, de que lo mismo pasa a nuestro ridículo nivel, comprendiendo entonces que, nuestras propias limitaciones son igual de evidentes y absurdas a los ojos de otros.

Esta entrada se la dedico a mi amigo Sefal, que fué testigo del momento en el cual me inspiré para escribirla y que además es un gran sociólogo.

Prometo que pronto volveré a escribir sobre las aventuras del niño rata, a ver si mantengo el nivel…

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~ por Hexo en mayo 2, 2009.

3 comentarios to “Fracaso.”

  1. “Nosotros, los gamers, somos la verdadera esencia de Peter Pan. Somos lo que la gente común no se atreve ni a soñar. Fracasados en la vida, refugiados en nuestros sueños.”

    Comparto contigo casi todo lo que pones en la entrada, en especial lo que he pasteado entre comillas.

    Solo considero que la práctica no lleva a la perfección, pero nos acerca, ya que nadie nace enseñado. Sé que es un tópico pero creo que es muy cierto.

    Lamento el aire pesimista que se respira en este post.
    En mi opinión, hay que tener más espíritu. Parece que la vida acomodada de esta sociedad, esta mermando nuestra esencia. Si alguen lo intenta una y otra vez, a pesar de las caidas, fracasos, contratiempos y heridas, incluso a pesar de no llegar hasta la meta, la experiencia no tiene precio.

    Tal vez debería predicar menos y practicar más, pero es un camino que no puedes recorrer solo, en mi opinión. Tu espíritu, a mi ver, se renueva con la energía de tu alrededor. Si bien has de poner de tu parte, dar el primer paso etc… si el entorno no es favorable la batería a la larga se agota.

    Yo doy gracias por tener a mi lado una gran fuente de maná ;*

    PD/ quiero más aventuras del niño rata!!

  2. Gracias por comentar :***

    He puesto un link a tu página de deviantart :P

  3. Muy muy weno este relato =) Cada vez subes más el nivel de tu página. Me mola el orden elegido: limitaciones físicas, limitaciones de inteligencia y posteriormente limitaciones en el gaming ^^ Como la vida misma.

    10/10.

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